viernes, 23 de mayo de 2008

La Insoportable Levedad de la Respetabilidad

En el film de Roman Polansky Chinatown, alguien plantea que los politicos, al igual que los edificios feos y las putas, si duran lo suficiente se convierten en respetables. ¿Puede esto aplicarse en un ambito mas amplio?
Esta misma pregunta se la he formulado a Keith Richards, a raiz de su intervencion en la nueva campaña de Louis Vuitton. Adalid del viejo modus vivendi de sexo drogas y rock & roll, vilipendiado por gobiernos, jueces, medios de comunicacion y organizaciones mas o menos clericales, ahora -a sus casi 65 años, y aun rodando- el mas stone de los Rolling Stones representa a un icono de la tradicion y el buen vivir.
Al parecer, una de sus Satanicas Majestades, otrora simbolo de desenfreno y vida licenciosa, es ahora un hombre respetable. No esta de mas remarcar que el señor Richards siempre se ha negado a participar en campañas publicitarias y que los honorarios recibidos por esta extraña excepcion las ha donado integramente a una organizacion para la conservacion del Medio Ambiente. Algun perspicaz podra ver en esta actitud una defensa a cierto tipo de especie vegetal que tan grato nos es cultivar... ¿Y que? Acaso plantar una semilla, verla eclosionar y crecer hasta convertirse en un bonito arbol de aroma embriagador es malo?

Que Keith Richards haya decidido no dejar un cadaver bonito a la posteridad, y disfrutar de todos los placeres que este mundo perverso pueda ofrecer (incluyenso ser imagen de Louis Vuitton) no es motivo de descalificacion, sino de envidia por llevar con la frente en alto una vida que a muchos (entre los que me incluyo) quisieran para si.
Y el responsable de Marketing de la señera empresa merece un reconocimiento por un trabajo bien realizado, por honrar a un señor con principios inalterables, y por sus cojones...

Si me preguntan que quiero ser de mayor, respondo: Quiero ser como Keith Richards.

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